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De las dos culturas de J.M. Dengo (1918-2012)

29 Ene

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No hemos acabado de leer el libro con la receta para reproducir a  Steve Jobs, y ya se nos duplica la tarea con la exigencia que desde ahora y de todas las escuelas públicas, año a año, deben graduarse  J. M. Dengos con mejores notas que Franklin Chang! Perdidos entonces, entre exigir  mas clases de caligrafía o graduar mas ingenieros de carreteras en Costa Rica (¡de carreteras!) todos claman al que no puede, por más de lo que no tenemos. Veamos mejor un rasgo importante de la carrera de tan notable hombre a ver si avanzamos: ¿Cómo es que J.M.D., después de llegar a los límites de las más grandes obras de ingeniería y de mayor impacto ambiental que conocemos, enfrentó la empresa, mayor aún, de re-pensar en una agricultura sostenible en los delicados ecosistemas del trópico? ¿Paradoja de uno de los grandes visionarios el dar tal giro de 180°? ¿Conversión de Saulo a San Pablo?

No es fácil entender la amplia perspectiva que manejaba J.M.D. de las condiciones necesarias para lograr que con poco, se pueda hacer mucho.  Con una sólida educación científica y largos años de práctica de ingeniería y proyectos, conocía tal vez aún mejor las debilidades humanas de este charral, para saber siempre como alcanzar lo mejor posible por el bien de la mayoría. No pensando en lo que le sector público pudiera darle, sino lo que él podía ofrecer desde su gran perspectiva humanista y al tiempo técnica al país, como solo pocos se lo han planteado en la historia. Esto no sale de cualquier escuela, ni se aprende en un curso de MBA por mas caro que sea. En un contexto mas general C.P. Snow exclamaba en los años 50 su sorpresa de que tanto intelectual  ducho en Shakespeare, se atreviera a salir la calle desnudos (como el rey del cuento) del menor sentido sobre las reglas de la naturaleza que condicionan nuestra existencia, en particular la segunda ley de la termodinámica. ¿Adonde vamos a aprender la combinación de las dos culturas?

Y es que es tan grande el éxito de J.M.D., que nos lleva común y fácilmente a conclusiones erróneas, como que su legado lo podamos encontrar (o reproducir) en un solo lugar. Cito algunos ejemplos:

1. Que el ICE puede ser al mismo tiempo una empresa pública y privada: J.M.D. Nunca cayó en discusiones panfletistas, sino que siempre reconoció que todo esfuerzo por ser EFICIENTES era el único camino que el hombre podía seguir en cualquier ámbito. Convenció a sus hijos que dos Peugeot eran más que un V8. Convenció al ICE que si era eficiente que los distribuidores eléctricos entraran en proyectos de generación. No si lo privado era peor que lo público como jerarcas del ICE nos quieren hacer creer.

2. Que lo que el ICE haga es por antonomasia lo mejor para el país: aunque rodeado de los mejores ingenieros civiles que conocían la topografía del país se plantearan tres meta-hidroeléctrica, hoy reconocería que inundar tales superficies no siempre tiene resultados positivos en la reducción de emisiones de carbono. Hoy sería el campeón de la reducción del consumo, la gestión de la demanda y la generación distribuida, que los jerarcas del ICE han eliminado de las propuestas recientes de una nueva Ley General de Electricidad, por miedo al sector privado.

3. Que en el ICE no se cometen errores: no creo que haya pero insulto a su memoria, que la de aquellos que se aprovechan de la gran masa critica del ICE para pagar consultorías millonarias y sobornos presidenciales, encareciendo cualquier servicio para los usuarios. Que podemos pregonar la neutralidad de carbono sin ver cuanto derivado de petroleo compra el ICE.

4. Que lo que haga el ICE no requiere Estudios de Impacto Ambiental, no requiere permisos municipales y no paga impuestos. Hoy J.M.D. sería el principal valor moral en la discusión de las ventajas y desventajas de un mega-proyecto en Diquís, en lugar de estar comprando tierras por un par de collares de cuentas de cristal a las poblaciones más pobres y marginadas de nuestra historia.

El gran arte de J.M.D fue de siempre con toda humildad sopesar lo posible con lo conveniente, balancear las posibilidades técnicas con el futuro de sus nietos, convencer mas que negociar, nunca disminuir una mala idea sin intentar mejorarla, y regalarnos siempre su profunda fisga de las debilidades humanas y sacarnos la risa siempre, en lugar de las lágrimas que otros jerarcas no sacan de vez en cuando con sus explicaciones. Combinación perfecta de la humanidades y la ciencias naturales. Difícil de replicar, efectivamente.